4 jun. 2010

Dicha de vivir



Volar es uno de los viejos sueños de la humanidad. La niña que aparece en esta foto parece haberlo conseguido repentinamente una mañana de domingo en un tiovivo, de ahí su alegría. Abre los brazos y siente cómo el aire le hace cosquillas, está a punto de despegar, hacia dónde irá?



Todavía es pronto para saberlo. Puede que su camino sea una escalera hacia arriba, o puede también que en algún momento se tuerza y la conduzca a algún agujero sin salida. Todos conocemos personas cuya senda, a veces inexplicablemente, parece estar sembrada de flores. Otras, demasiado a menudo injustamente, no encuentran en su camino más que penas y espinas. Pero lo más probable es que esta niña no vaya hacia ningún lado, sino que avance serpenteando sin grandes cuestas ni valles... Un camino hacia un lugar indeterminado y neblinoso llamado "adelante", "futuro" o simplemente "la vida". Sin penas ni alegrías excesivas. Ésa parece haber sido la senda por la que ha caminado el hombre de la foto. Es el encargado del tiovivo. Está y a la vez no está allí. La alegría de los niños lo rodea, pero él es impermeable a ella. No les habla, no los mira, para él sólo son muñecos que hay que atar bien al columpio. Los ignora, tal vez no tenga hijos... O tal vez sí, y sea precisamente ésa la causa de su desencanto. La dicha de vivir es un líquido extraño que se evapora rápidamente, como el alcohol, el benceno o el cloroformo.

1 comentarios:

Lotusteich dijo...

Que bién observas a la gente con tu camara mágica! El objetivo de tu camara gira gira (igual que el tiovivo) y siempre nota cosas distintas. Tal vez esto es lo que significa la vida...