20 mar. 2009

Tod und Verklärung [Muerte y Transfiguración]

Iglesia de San Martín, Belchite
Iglesia de San Martín

Belchite me recibió aquel día con un atardecer brillante, luminoso y magnífico, como hecho para ser cantado por un poeta. Estoy seguro de que un cielo así inspiró a Josef von Eichendorff el hermoso poema Im Abendrot [Al Atardecer], que cien años más tarde tomó Richard Strauss como texto para una de sus bellísimas Vier Letze Lieder [Cuatro Últimas Canciones].


________O weiter, stiller Friede! _______Oh inmensa y tranquila paz!
________So tief im Abendrot, _________ En el fondo del crepúsculo,
________wie sind wir wandermüde - ____cómo nos ha cansado el camino...
________ist dies etwa der Tod? ________Será esto quizás la muerte?


Iglesia de San Martín, Belchite
Iglesia de San Martín

Allí encontré quizás esa muerte a la que aludía el poeta en su canción, esa paz crepuscular que llega tras un camino agotador y lleno de espinas. Las ruinas muertas de aquel pueblo yacían envueltas en el silencio del olvido y bañadas por la más bella luz. Aquel espectáculo se había repetido incontables veces en los últimos setenta años, tan sólo para algún caminante accidental y para los estorninos, los nuevos dueños del lugar.

Calle Mayor, Belchite
Fachada derruida de la Calle Mayor, en el Pueblo Viejo de Belchite

Eichendorff no visitó nunca Belchite, es más, probablemente ni siquiera habría sido capaz de pronunciar correctamente el nombre del pueblo. Sin embargo, tiene más que ver con él de lo que podría parecer en un principio. Las ciudades en las que vivió y trabajó el poeta, como el Belchite Viejo, ya no existen, son sólo sombras, torres y tumbas que se elevan en medio de un mundo que no es el que las alumbró. Breslau, Königsberg, Neisse ya no son las ciudades prusianas de antaño, son Wrocław, Kaliningrad, Nysa... Prusia no es más que un país del pasado. Belchite, sin embargo, ha dejado de ser una ciudad... Se ha transfigurado en un símbolo, en una sensación, un estado de ánimo. Dentro de poco tiempo las últimas memorias vivas del Belchite Viejo morirán, y entonces, como Prusia, pasará a ser una mera página de libro de historia. De una historia triste que la mayoría no conoce y muchos desean olvidar. Ojalá no lo hagan.

Casa en ruinas, Belchite
Una casa destruida. Al fondo, se adivinan las nieves de la Sierra del Moncayo

2 comentarios:

Lotusteich dijo...

Tal vez ez la ultima foto, la de la casa destruida,que mas evoca la atmosfera que quiso recordar Eichendorff en su poema "Im Abendrot". Donde estará ahora la gente joven que estaba disfrutando las vistas desde su casa en el balcón, ambos ya derrumbados desde hace generaciones....

Anónimo dijo...

R I P cuidado amenaza derribo,fotos archivo historia guerra civil y punto.