15 dic. 2008

Esperándote...



Fría y mojada por la lluvia, esta bicicleta esperaba apoyada en el bordillo de la acera que él llegara. Las gotas de agua resbalan por el manillar cromado, jugando a encontrarse unas con otras para fundirse en un abrazo. A los pocos segundos, caían al suelo como grandes lágrimas. El propietario de aquella bicicleta no se molestó en colocarla bajo los soportales del Ponte Vecchio, en Florencia. Quizás tenía prisa. Ella seguiría allí, hasta que él quisiera recogerla, si algien no la robaba antes, claro.

This bike is alone in the middle of the Ponte Vecchio, Florence. Today it is cold and rainy, and the water drips from the bike´s handlebars, forming big and round tears. The owner did not find the time to place it safe from the rain, under the arcades of the city´s most famous bridge. Was he in a hurry? Maybe buying a ring for the fiancée? Or was he just few steps away enjoying the views that bewildered Stendhal?

7 dic. 2008

Tarde de Lluvia



Tarde de lluvia en el Naschmarkt, Viena

El día se apaga lentamente y la luz se diluye como lavada por el aguacero. Hace aproximadamente una hora que el mercado cerró, y los dueños de los puestos ultiman la recogida, con prisa por marcharse a casa para descansar. El Naschmarkt, un mercado bullicioso y colorido, un pequeño bazar oriental injertado en el centro de Viena es ahora silencioso. La lluvia enciende los pavimentos con colores de neón, y el asfalto sueña por unas horas que es el mar, hasta que se seque y vuelva a su rutina diaria, negra y gris.

The daylight fades away slowly, washed off by the downpour. The Naschmarkt closed one hour ago, and the stall owners hurry up clearing their counters to go home as soon as possible. The night and the rain light the grey pavements, anf for a moment, the asphalt could be the bright night sea reflecting street lamps and neons.



Un camarero chino mira al exterior, como si buscara algún cliente que quisiera chapotear en la terraza de su restaurante, mientras que el más realista bar de al lado ya ha recogido mesas y sillas, seguro de que nadie vendrá esta tarde a cenar. Es sábado y hace mal tiempo, y los vieneses, perezosos, deciden quedarse en su casa. La gente pasa, armada con paraguas, sin decidirse a tomar nada. Las luces de la tarde se extinguen como velas, mientras las estrellas, que ya no se ven desde ningún sito, son sustituidas por las farolas y los tubos de neón.