4 nov. 2008

Zattere








Al Suroeste de Dorsoduro, de cara al canal y a la isla de la Giudecca, se abre un paseo cálido y espléndido, una fondamenta majestuosa de edificios maravillosamente cuidados. Las Zattere, una calle por la que cruzan gigantescos transatlánticos que bufan en do mayor, vaporetti, motoscafos humeantes… Se trata de un lugar tentador que invita a olvidarlo todo y dejarse llevar por el trasiego de los barcos, a pasear bajo el Sol de la tarde, o simplemente a comerse un helado en cualquier gelateria. A tumbarse sobre los bancos de piedra blancos y dormitar, como Ezra Pound, con los ojos entreabiertos mirando el cielo, escuchando el gorjeo de los niños que acaban de salir del colegio. A observar el ir y venir de la gente, despreocupada, porque mientras estén en las Zattere no puede pasar nada malo. A leer el periódico en una terraza, mientras el sol del otoño nos dora la nuca. No hay ningún paseo equiparable en el mundo. Y al fondo, el horizonte sombrío de la Giudecca, iluminado por las fachadas blancas de las iglesias palladianas. El Sol del otoño me quita el jersey, me tumbo en el banco de piedra. Cierro los ojos y escucho. Los niños salen del colegio y corren, saltan. Entre trinos y algún llanto le piden un helado a la mamma. Los barcos cruzan. En el banco de al lado, un joven con barba de dos días escribe lentamente en un idioma extranjero, mientras el viento juega a meter sus dedos entre los abundantes rizos castaños. El agua es de un profundo color azul cobalto, la versión tenor del cielo azul celeste de Venecia. Y mientras el trasiego de este pequeño mundo continúa, pierdo el conocimiento lentamente, con la dulce ilusión de que la tarde, y Venecia, duren para siempre.

The Zattere is one of the most charming promenades of Venice. Facing the south, this splendid fondamenta enjoys the warmth of the Sun as long as there is sunny weather in the city. A magic street crossed by vaporetti and cruises snorting in C major. A street full of children at the time of leaving the school, swirling around the mamma asking for a gelato. It is a place where time passes by at a different, slower tempo, inviting to do nothing and just look at the ships, or the clouds, or to have a sleep while looking into the sky, like Ezra Pound. There, spattering the newspaper with sweet ice cream drops is a pleasure, not an inconvenience. Next to me in the stone bank, a young man of unshaved face writes slowly in his leather-covered notebook, while the wind plays with his curly brown hair. At the Zattere, the ships, the call of the seagulls in the distance, the Italian voices whispering quietly, shouting, singing, the cobalt blue water splashing against the fondamenta, all these sounds flow forming a kind of music, a lullaby that sighs secretly to the ears dormi! here nothing bad can happen! On my stone bank, I fall asleep slowly under the Sun of October, enjoying the sweet illusion that me and Venice will be together forever.

3 comentarios:

Lotusteich dijo...

Que brotan tus palabras como si fueran una pieza de Rossini, compuesta en allegro parlando. Me gustaría visitar esta ciudad contigo, dejando mi camera para siempre en su funda y andar por la serenissima sin mapa y sin brujula.

Anónimo dijo...

Erstaunlich und beneidenswert, dass man um 0:00 eines Tages noch soviel schöne romantische Gedanken übrig hat. Das muß wahrscheinlich mit Deiner Jugend zu tun haben.
Was die Fotos betrifft darf und muß ich mich wiederholen: Einfach Fantastisch!!!

Anónimo dijo...

La prosa es fantastica, pero al narrador le entró tal sopor que echó una agradable siesta. besos.