5 nov. 2008

Eclipse de Basílica en el Arsenale








La Via Garibaldi es luminosa y agradable, y cuando se camina por ella de vuelta al Canal de San Marco se disfrutan de unas hermosas vistas presididas por la silueta azul, lejana y brumosa de la más bella basílica, la Salute. Situada al final del Canal Grande, este edificio gigantesco parece flotar sobre las aguas, junto a la Dogana di Mare, y me pregunto si no será posible que algún día el mar, cansado de los silencios de San Giorgio, no reclame para sí esta bella basílica, y la Salute suelte sus amarras de Dorsoduro y deje Venecia flotando a la deriva, arrastrada por alguna corriente hacia las bocche di porto, para abandonar definitivamente la Laguna y salir al mar.
La Via Garibaldi está en plena ebullición, con los venecianos revoloteando de tienda en tienda y de taberna en taberna. Cuando vuelvo a fijar la mirada en el horizonte, una visión me estremece: no es la etérea Salute lo que se divisa, sino un fantástico mamotreto de ocho pisos, de un blanco reluciente y líneas vertiginosamente curvilíneas. ¿He cambiado de ángulo sin percatarme y acaso estoy ante algún fruto de la imaginación de Calatrava? Y continúo mirando, perplejo, aquella mole que asoma sobre las casitas de colores – ¿Cómo he podido no percatarme antes de semejante edificio? – en tan sólo unos segundos mi pregunta recibe respuesta: ¡pues porque no estaba allí! Aquel edificio se mueve… avanza ostensiblemente y comienza a asomar ya una gigantesca chimenea… ¡Es un enorme crucero! No estoy ante una obra de arquitectura, sino ante una obra de ingeniería naval, que eclipsa momentáneamente el horizonte de Venecia. Los pescadores del Arsenale no parecen haberle prestado mucha atención a este sorprendente eclipse, y continúan parloteando con sílabas iniciales que se alargan y ascienden como si hubieran sido pronunciadas en Lugo.

The Via Garibaldi is a lively popular street already far away from the main tourist attractions of Venice. But the views are still stunning, the blue horizon presided by the most beautiful basilica of the city, the Salute. Small stands lined along the main way try to sell the last vegetables before closing for lunch, and elderly men start to gather in the tiny taverns. I continue walking, observing the people, but when I look again into the horizon line, the Salute is no more visible. And instead, a huge, marvellous white building stands out above the small and colourful houses of the Arsenale quarter. But, how could I not realize the presence of such a massive building? Was I that distracted watching around? The question is answered in some seconds... I did not realize the building because it was simply not there! Actually, It is moving slowly forth and a gigantic chimney is now partially visible as it arises from the corner. A cruise ship!
Meanwhile, the Arsenale fishermen continue talking as if nothing happened, with that particular music in their voices, that intonation that seems to come not from Italy, but from the Spanish Galicia.

3 comentarios:

Lotusteich dijo...

Este sitio debe ser rebautizado a "rumbo al fantástico". Muchas gracias por compartir tus andanzas por Venezia. Ya no hace falta que vaya otra vez a verla...

Anónimo dijo...

El recorrido que hacemos por Venecia, aunque no fui contigo, realmente parece que la estoy visitando gracias a tus fotos y comentarios maravillosos. besos.

Anónimo dijo...

Gerne hätte ich einem der Fischer Gesellschaft geleistet...