24 nov. 2008

Flohmarkt: El Mercado de las Pulgas



Existe en Viena un mercado particular. Es un mercado de pulgas. Hacia el final del Naschmarkt, pasados los puestos de especias y flores, más allá del pabellón de la Kettenbrückengasse, se encuentra una explanada sórdida de asfalto gris. Los Sábados por la mañana este espacio se transforma y se convierte en una especie de sueño que se despliega irreal, robado a la noche. Y como si saliera de una película de Fellini, florece en él una extraña alegría grotesca y una fealdad enternecedora, entre las cuales se adormecen todos los tonos grises de la melancolía. Muñecas rotas. Gramófonos que no suenan. Cristal de Bohemia made in China y también made in Bohemia, con el que jugar a quién es quién. Placas de matrícula americanas, de California, con palmeras, o de Arizona, con los montes rojos y afilados del Monument Valley apuntando orgullosos hacia el cielo. Ropas más o menos usadas, más o menos gastadas, más o menos rotas. Una bellísima gitana de Rumanía me mira con sus ojos gigantes y negros, con su cara redonda y blanca como la nieve que cayó anoche, sonrosada por el frío de la mañana, y quizás también por un traguito de Schnaps. A su alrededor, un niño sucio revolotea con su ropa demasiado grande y su gorro calado hasta las orejitas, grandes y separadas. El niño ríe mientras la joven lo ignora, mirándome un momento a mí y otro al grupo de hombres, que junto a ella parece encontrarse sumido en algún tipo de sesuda deliberación.




En el Flohmarkt, grupos de hombres y mujeres de al menos quince naciones orientales, desde Polonia a China, venden los restos inconexos y deshilachados de un puñado de vidas rotas. Quién es esta gente? Un par de hombres de cara cuadrada y cabello oscuro habla con discreción, frente a mí, en alguna lengua eslava que no logro identificar. Una mujer negra regatea con un austríaco, mientras su minúsculo bebé de aspecto cansado espera en su silla mirando al infinito. De dónde llegaron todas estas personas? Sabían cuando dejaron sus aldeas, sus campos o ciudades, qué era lo que les esperaba? Apuesto a que no. E imagino que en algún lugar de África, una abuela cierra los ojos y piensa en su hija y en su nieto, y encomienda su cuidado a algún Dios sordo y ciego.

There is a place in Vienna that seems to come out one of Fellini´s dreams: The Flohmakt. This small street market concentrates grotesque beauty and tender ugliness, displaying all possible tones of grey melancholy between. People from at least fifteen oriental countries, from Poland to China, try to sell the pieces of some of the city´s interrupted lives. Broken toys and Bohemian crystal lay together with stuffed animals and old-fashioned silk flowers. From a coloured picture, a happy couple look to the mountain of used shoes that spreads just in front, as if it was an image coming out the TV in a living room. Who owned all these things? Where are they now?




Junto a mis pies, un cuadro contiene una fotografía antigua coloreada. En él, una pareja de cincuentones sonríe ampliamente mejilla con mejilla, como si en vez de encontrarse en medio de la calle, frente a una montaña de zapatos viejos a la búsqueda de nuevo dueño, se hallara frente a la chimenea del hogar al que un día perteneció. Quién fue esa gente? Por qué acabaron sus cosas en medio de la calle? De quién fue ese abrigo de pieles falso, aquel ramillete de viejas flores de seda?

The sellers speak quietly, or loud. An old gipsy woman tries to put some order in a pile of old coats. A group of Romanian women, with coloured pleated skirts wait for the men, who hang around a couple of meters away while discussing some kind of important matter.



Y alrededor de todos ellos zumban los curiosos. Algunos buscan un objeto bello e insólito que regalar, otros un improbable tesoro oculto entre libros viejos. La mayoría sólo merodean. Y hay quien busca imágenes que recordar, momentos que robar al tiempo que pasa, para almacenarlos sobre un estante, dentro de la barriga metálica de un disco duro de ordenador. Momentos que quizás algún día, en otro tiempo, en otro país, vuelvan a la vida para chispear por un segundo, como los ojos negros de la gitana.

Grotesque beauty. Tender ugliness. Coloured dreams. Come, the Flohmarkt is waiting!

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Vor 25 Jahren war ich auch sehr oft mit einem sehr guten Freund als Verkäufer am Flohmarkt tätig.Leider geht es ihm heute sehr schlecht.Wenn wir aber über diese schöne vergangene Zeit sprechen, kommt Glanz in seine Augen und er lächelt. Schön, dass Du dich auch dieses Themas angenommen hast....

el Narrador dijo...

Ich drücke die Daumen!
Hoffentlich kannst du einmal wieder mit ihm den Flohmarkt besuchen!
Alles gute!

Lotusteich dijo...

Cuales tienen pulgas? Nunca compraría algo con bichos casi invisibles...Hace mucho tiempo vendía yo en este mercado unos libros, no eran muy antiguos. Era un dia de mucha alegría, y mas para ganar dinero era para ver lo que es estar al otro lado de los puestos...

Anónimo dijo...

Como ya sabes, estos mercadillos no me llaman mucho la atención, no así a tu padre, mellaman la atención tus fotos y tu prosa. Muchos besos.

José dijo...

Hola Pedro!
Como dice la anónima, a mi también me encanta tu prosa y tus fotos.
Por cierto, no se si tendrá algo que ver, pero tmbién existe otro mercado de las pulgas en París. ¿se llaman así a todos los mercadillos con estas carácterísticas en el norte de europa?
Un abrazo