30 oct. 2008

Algas y conchas




El suntuoso Palazzo Dolfin-Manin, junto al Rialto, está provisto de una hermosa escalinata de mármol blanco que se sumerge en las aguas oscuras del Canal Grande. Por las escaleras trepan verdes algas y conchas, que parecen querer ascender hacia los salones del palacio. Es la naturaleza, con su insistente vocación de reconquistar el terreno que le ha sido arrebatado temporalmente por el hombre. La línea de la marea alta es una barrera infranqueable para estas algas verdes acintadas y sinuosas, que se balancean con la embestida del oleaje producido por el vaporetto, o por algún barco-taxi con exceso de velocidad. Quién sabe si algún día, tras la muerte de Venecia, las algas y las ostras puedan finalmente cumplir su sueño de bailar mecidas por el mar en los salones del palacio de mármol. Los peces entrarían por las llameantes ventanas góticas y se escurrirían entre las ondulantes y satisfechas algas.


Facing the Canal Grande, very close to the Rialto bridge, there is a fabulous palace with a white marble staircase rolling down to the deep blue water. The first steps, constantly splashed by the waves, are covered by shells and green ribbony algae. The tide line seems to be an impassable barrier for them, as they sway with the waves dreaming of climbing up to the palace halls. Maybe in the future, when Venice finally dies, the fish will dance waltzes inside the palace while observed by the satisfied algae.

28 oct. 2008

Animales marinos










Las góndolas son paradójicas, como los cisnes, a la vez ridículos y elegantes. Si bien aisladas y miradas fríamente resultan algo cómicas, contemplarlas mientras se mecen, vacías, en el stazio junto a la Piazzetta es uno de los placeres que no hay que dejar escapar al visitar Venecia. Asomarse a los puentes para verlas avanzar es igualmente algo maravilloso. Al atardecer, la luz dorada de la tarde recorta las siluetas y el Canal Grande, desde Rialto, parece una lámina de metal sobre la que avanzan las siluetas negras y asimétricas de las góndolas. Es una imagen mágica e irreal, y al contemplarla, se siente por un momento que el mundo alrededor es sólo de mercurio y cristal negro de Murano. Con su porte esbelto y alargado, el ferro plateado de proa avanza con parsimonia gracias al impulso del gondoliero, subiendo y bajando cadenciosamente, como si cantara una habanera. O como si fuera un animal marino que avanza nadando, elevándose ligeramente para respirar sobre las olas. Hoy hace un año que estuve allí, y al evocar aquel día, el agua del Gran Canal sigue brillando en alguna pare de mi interior, con sus góndolas de cristal negro avanzando o alejándose hacia ninguna parte por el mundo secreto de los sueños.

Gondole and swans are paradoxical animals... Are they really beautiful or somewhat funny? Maybe both. Swans walk along river and lake shores in quite a clumsy way, looking ridiculous as they advance in direction to the water. But once they reach it, they move so gracefully, and their silhouettes look so elegant! With gondole something similar happens. First the gondolieri, these crazy and colourful guys, shouting dirty jokes to each other as if they were teens. And then the black gondole, with golden coats of arms and golden putti, tiger-like or leopard seat covers... But when they move along the channels, they look so beautiful, swinging charmfully like a habanera... It is just magic.

27 oct. 2008

El horizonte de San Marco




Desde que me fui de allí, no hago más que volver, en un viaje mental e íntimo, a aquel lugar. Del mar verde brota una iglesia de ladrillo y mármol, una iglesia marina. Porque al igual que el mar, San Giorgio Maggiore cambia de color constantemente. Con los nublados, se contagia instantáneamente del humor gris del mar que la rodea, y cuando el sol hace brillar el mar azul, San Giorgio contesta con un blanco nacarado. A medida que cae la tarde, se sonroja, como si el mar le confiara sotto voce algún secreto ruborizante. La fachada palladiana de mármol, sencilla y hermosa como una poesía, brilla con un fulgor naranja, rojizo, se enciende de luz o de sangre, refulge como si el mármol blanco fuera de repente hierro al rojo. Tan efímero como un susurro, el fulgor se extingue en el manto de terciopelo malva del atardecer, y San Giorgio vuelve a las penumbras, escuchando el murmullo del mar, que en un idioma levantino e ininteligible no puede más que decirle algo así como ti amo.
Por la tarde, las nubes del Adriático, blancas y gigantescas como carabelas soñadas, se acercan a la ciudad. Y es entonces cuando el mar le susurra con más intensidad su eterna canzone d´amore a San Giorgio, cuya fachada nacarada resplandece con el atardecer. El perfil asimétrico de la iglesia se recorta contra las nubes, que empiezan a brillar con los tonos cálidos de la tarde. Y San Giorgio calla y apunta al cielo con su flecha verde de bronce, el campanile encendido como los hornos que cocieron sus ladrillos. Mientras tanto yo, desde mi casa, desde mi ventana, soñaré que soy el Bora y que le robo sus secretos a la Laguna, para llevarlos hacia el Sur y hacia el Oeste, hasta extinguirme en la llanura Véneta.

26 oct. 2008

Retz II










Otro sábado de escapadas en busca de buenos vinos. Y lo logramos... A los pies de Bohemia, en la hermosa localidad de Retz (Baja Austria). La torre del Rathaus se percibe desde lejos, sobresaliendo de entre masas herrumbrosas de robles. Ya no hay calabazas en los campos, y los viñedos brillan con sus hojas bermejas, naranjas, doradas, pardas. Los ánimos están por las nubes, pese al frío, y la gente sube y baja por la calle principal, parándose aquí o allá en un puesto a beber un vino, un Sturm o el ya omnipresente ponche caliente. Los más precavidos toman sitio para ver el desfile (fiesta!). Aquí aparecen algunos de ellos.

Saturday again. Where could we get a good wine? Shall we try Retz again? A good friend told me that moods are high there. And despite the cold and the grey sky, we took the Šatov train and within an hour we were in the charming city. The Rathaus tower arose amid rusty oak woods and red wineyards, a tranquil scene close to the Czech border. Despite the not very inviting temperatures, the streets were full of people eating Leberkäse, drinking wine, Sturm, or just standing, waiting for the parade. And here are some photos of them.

24 oct. 2008

Green Lacewing




El otoño avanza y pronto la escarcha acabará por matar las últimas hojas que agonizan en el suelo, o todavía precariamente prendidas en las ramillas. El bosque se prepara para el largo sueño de cinco meses que tiene por delante, encendiéndose de amarillos, rojos, magentas y malvas. El otoño es al bosque lo que el ocaso a los cielos: un bello manto de púrpura que precede al sueño. En la fotografía de hoy aparece uno de esos instantes arrancados al trabajo, una pequeña escapada de la carrera diaria por permanecer en el mismo sitio. Un momento mágico en que mirando a través de un objetivo, una hoja de cornejo a punto de caer se transforma en una maravillosa vidriera reluciente. El laberinto de haces vasculares sostiene unos milagrosos cristales vivos. Bajo la hoja, preparándose quizás para una escapada nocturna, duerme una crisopa. El pequeño animal descansaba, completamente inmóvil, disfrutando en sueños del calor de los últimos rayos del sol.

The first frosts are about to come. When they arrive, life will start the long winterly dream. But meanwhile, the rare sunny days of October will paint a dramatic spectacle full of colour. I am in the Wienerwald, at the foothills of the Eastern Alps. The beeches and lime trees that grow here cannot rival the amazing display of colour of maples, tulip trees and sweetgums in the Smoky Mountains, but the show under the late afternoon sun of end-October is still impressive. Common dogwood leaves glow like church vitrals, and a small green lacewing has chosen this place to have a rest before the sun sets.

22 oct. 2008

Gigantes




Estos gigantes dominan el horizonte manchego desde su atalaya en Consuegra. A principios de otoño todavía hace calor, y el pueblo se prepara para recoger la rosa del azafrán. Hay verbena, y una corrida de toros. Los ecos del graderío llegan hasta la sierra, envueltos entre las notas de un pasodoble torero, medio matado por la distancia. Los molinos de La Mancha son famosos gracias a Don Quijote, que tuvo la valentía de enfrentarse a ellos creyendo que eran gigantes. Éste es uno de los capítulos más famosos de "El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de La Mancha", y quizás el que mejor ilustra la locura, el fuego interior del idealismo que consumía al entrañable hidalgo-caballero. Los molinos de viento salpican las sierras manchegas desde 1575, y teniendo en cuenta que las primeras andanzas quijotescas ocurrieron allá por el 1605, resulta que el molino de viento era entonces toda una novedad tecnológica. Y si aún hoy día resultan imponentes, imaginemos el efecto que pudieron tener sobre los viajeros locales de la época, que no habían visto nunca un edificio de Gehry, Calatrava o de Jean Nouvel. No sé ustedes, pero yo me habría quedado estupefacto.

Wind mills dominate the landscapes of La Mancha since 1575. They are famous worldwide due to a literary figth involving Don Quijote, the most international Spanish knight. Obviously, Don Quijote failed his attempt to defeat such „giants“ (as he called them), against the advice of Sancho, who repeatedly warned him against his visions. But was Don Quijote really crazy? By the time he first travelled central Spain, in 1605, wind mills were only recently introduced in the region and were admired as a technical marvel. So maybe his bewildered reaction to them was not that strange… Still today, these gigantic wind mills are impressive. And we have already seen the buildings by Gehry, Calatrava or Nouvel. So just imagine the feelings that such a thing could have awoken in a local traveller of the early seventeenth century.

20 oct. 2008

Suerte!




Vendedores de ilusión, normalmente vana... Pero dulce, al fin y al cabo. Porque quién no se ha imaginado alguna vez, aunque sólo sea por un momento, millonario? Una vida con el propio vivir como única preocupación. En la fotografía aparece el intermediario de la diosa Fortuna. Me dedicó una amplia y sincera sonrisa, algo cada vez más inusual en este mundo amargado que nos rodea. No compré aquel décimo... Quién sabe qué hubiera pasado si lo hubiera hecho. Ves? Ya lo estoy haciendo otra vez. Me imagino que soy rico.

18 oct. 2008

Música II




La música es un ser misterioso y fascinante. Y los músicos son sus sumos sacerdotes. Siempre he admirado a aquellos que son capaces de tomar un instrumento musical y hacer brotar de él música, quizás por mi manifiesta incapacidad de arrancarles algo mejor que chirridos. Y aunque los sonidos más bellos los producen las cuerdas y las maderas, los intrumentos más hermosos son sin duda alguna los metales. Su brillo refulgente, los reflejos de su superficie, sus hermosas curvas, los hacen fascinantes. Y si al metal le acompaña un hermoso uniforme, el cuadro es ya irresistible. Estéticamente irresistible, quiero decir. Y precisamente a eso fui a aquel lugar, una bella localidad del norte de Austria llamada Retz, situada a los pies de Bohemia. Las fiestas del municipio fueron agradablemente amenizadas por varias bandas de música. Los músicos, chicos y chicas del pueblo, hombres, mujeres y algún anciano, desfilaban disciplinadamente por las calles y la Rathausplatz, al ritmo de viejas marchas de la época del imperio. Muchas caras hermosas, uniformes impecables, y una música divertida y chispeante en honor de la calabaza, uno de los productos típicos del pueblo cuya cosecha era el motivo de celebración. Si alguna vez pasan por el Waldviertel, camino de Bohemia, no dejen de hacer una parada para visitar esta encantadora localidad.